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  • Maykede

¿Tierno? [Todobaku]

Nota de Autor: Antes que nada, he de aclarar varios puntos antes de que comiences a leer esta historia.


  • Escribí un fanfic en Wattpad hace años con este título, si quieres ver el original, te dejo el link aquí.

  • Si quieres descargar la historia en PDF para más comodidad, te dejo el link aquí.

  • Con el paso del tiempo creo que he ido mejorando un poco en mi manera de escribir, por que bueno, volví a leer este fanfic y sentí pena por él, siendo sinceros. Así que decidí darle un aire nuevo, intentando mantener la esencia del mismo.

  • No he subido esto a Wattpad porque creí prudente darle su espacio como tal, además de añadir todos estos links de descarga, y pues, ahí no se me hacía del todo correcto.

  • Sin más espero les guste.





De cierta se sentía aturdido. Aquello lo había tomado por sorpresa dado que lo que estaba observando en ese momento parecía ser demasiado para él.

Todoroki Shoto había estado ocupado recuperándose de todo lo perdido en varios días de clases. Apuntes, tareas, proyectos que mágicamente aparecían cuando justo faltaba a causa de un resfriado.

Después de meditarlo por algunos minutos terminó concluyendo que era mejor hacer todo lo que pudiera en el aula en cada momento libre que tuviese, incluso, después de las mismas clases, cuando todos se marchaban a sus casas o a pasar el rato con sus amigos en algún sitio.


No es como que él realizara alguna de esas actividades.


En el primer caso, odiaba estar en su casa, y más que poder concentrarse, estaba más al pendiente de que no llegara cierta persona a arruinarle más el día.

En el segundo... nunca salía con otras personas, pues no era su prioridad entablar amistades con los demás. Aunque estaba mejorando en ese aspecto de su vida, y comenzaba a apreciar un poco la cercanía de algunos, aún era un poco receloso, pues toda su vida con la costumbre de ser apartado de todos no desaparecían en un abrir y cerrar de ojos.


Aún así, la idea de tener que pasar mil y un apuntes era poco atractiva estuviese donde estuviese. Sí, estaba aburrido.


El atardecer se estaba haciendo presente dejando entrar esa característica luz anaranjada por la entrada del salón de clases, pues la puerta había quedado entreabierta. Soltó un suspiro mientras se estiraba un poco para después volver a leer un párrafo y pasar lo que había comprendido de él.


Le había terminado pidiendo de favor a Yaoyorozu que le prestara sus notas para poder basarse en ellas y de igual forma, simplemente transcribir los ejercicios — sin resolver, porque quería hacerlo por él mismo — pues ella tenía todo en completo orden y así le sería incluso más sencillo y rápido terminar.

Con antelación había hecho un plan mental. Primero traspasaría todo y al final, quizá al día siguiente, se dedicaría al cien por ciento a resolver dichos problemas que parecían cada vez ir aumentando de complejidad.

Asumía que no quedaba casi nadie en la escuela, dado que no escuchaba casi ningún ruido cosa que le terminó gustando. Se sentía en su propia burbuja, sin distracciones, sin nada que le impidiera seguir con su tarea y terminar lo más pronto posible para así liberarse de aquella carga extra.

Calma. Siempre le había gustado estar en ese estado.

Había sido complicado dada las cosas que sucedían en su familia. Mucho menos en la escuela, pues sus compañeros no eran del todo lo que se podría llamar como tranquilos.


—¡Maldita sea! — aquella voz parecía haber incluso hecho eco en su mente haciéndole dar un leve brinco por la forma repentina en que se había manifestado.

Al principio pareció confundido pues había estado tan concentrado que el simple hecho de que un sonido interrumpiera ese estado de calma se le hacía...extraño e improbable. Sin embargo, segundos después volvió a comprender que seguía en el salón de clases y que aquella voz —que seguía maldiciendo — correspondía a uno de sus compañeros más escandalosos.


Trató de ignorarlo cuando lo vio entrar al aula y continuar con sus deberes. No estaba en sus planes distraerse.


Bakugo Katsuki caminó con la menor delicadeza posible para una persona, pues no le importaba golpear las butacas con su mochila al ir pasando por entre éstos hacia su lugar designado, a unos cuantos enfrente a la izquierda de Todoroki.

Al llegar, se dejó caer en su asiento alzando la tapa de su mesa mientras rebuscaba de manera ruidosa.


—Esto debe ser una estúpida broma — Shoto escuchó gruñir a Katsuki sin embargo siguió escribiendo, sin dar la apariencia de estarle prestando atención. ¿Pero es que cómo no escuchar todo ese escándalo?

Pronto, sintió una mirada sumamente pesada y aunque quiso contenerse, al final alzó su mirada topándose con la de Katsuki, llenos de furia. Casi podía jurar que comenzó mentalmente una cuenta regresiva para el momento en que Bakugo explotara con todo lo que tenía.


Y bueno... así fue.


—Tú... dos caras — comenzó a hablar Katsuki con aquella voz ronca que lo caracterizaba mientras se levantaba de su asiento y se dirigía hacia él, aún con menos delicadeza que antes si es que eso era posible. — ¡Tú lo tomaste y escondiste! ¿cierto? ¡¿Ah?! ¿Te divierte?

Shoto volvió a parecer inexpresivo aunque por dentro estaba tratando de comprender aquellas palabras. Sin embargo, concluyó que no tenía idea de a lo que Bakugo se refería, no más de que le estaba culpando de algo, y nada más.


—No sé a qué te refieres, Bakugo — terminó por decir, de la mejor manera para que al final lo dejara en paz. Tardó un par de segundos aguantándole la mirada, viendo cómo aquél ceño se fruncía cada vez más y su cara se tornaba roja por la furia acumulada.

Reprimió un suspiro y volvió su mirada hacia su cuaderno. Sin embargo no pudo ni escribir dos palabras cuando ya tenía a Katsuki justo frente a él, con su típica postura amenazadora, con sus brazos a cada lado de su cuerpo, con las palmas apuntando hacia él, dedos flexionados, pequeñas chispas apareciendo y esfumándose en cuestión de milisegundos.


Se puso alerta aunque realmente no quería pelear.

—Mi celular, maldita sea. ¡Devuélvemelo o te exploto esa cara de engreído que tienes! — Shoto cerró sus ojos y contó hasta quién sabe qué número para tratar de no irritarse, no iba a seguirle el juego a Bakugo. Aunque bueno, ¿qué podía hacer? seguramente no lo escucharía aunque lo intentara. — ¡¿Me estás escuchando hijo de...?! — A menos qué...

Había pocas cosas que desesperaban a Todoroki.


Obviamente la primera y la más fuerte de todas era su padre.

Sin embargo, algo que estaba relacionado con él y que se había vuelto parte de las cosas en general que le frustraban, era que alguien no escuchara razón por que simplemente creían que la que ellos tenían era la correcta, y todo lo demás era una completa basura.


Shoto se levantó rápidamente intentando ignorar el súbito mareo que este movimiento le provocó, apoyándose con una mano sobre la mesa de su pupitre y con la otra tomando del cuello de la camisa a Katsuki, desprendiendo un poco parte de su quirk de hielo, pero sin realmente pasar a afectar a Bakugo.


—Deberías medir tus palabras — dijo ya sin una pizca de paciencia. Odiaba sacar esa parte de sí, y más con Bakugo, quien seguramente estaría plenamente satisfecho por al fin sacarlo de sus casillas. Pero es que realmente estaba molesto por que lo había interrumpido por una tontería. Por algo que sólo había deducido por estar presente en ese momento y del cual no tenía prueba alguna. Al ver a Bakugo tomar con una de sus manos la suya que lo tenía prisionero, no vio aquella sonrisa altanera que esperaba. Estaba con la cabeza un poco agachada, cosa que le hizo acercarse más. El agarre aumentó un poco de intensidad. —¿No usarás tu quirk como me amenazaste hace un momento? — comentó seriamente Todoroki, en total alerta por si sentía alguna chispa salir de aquel agarre.


Katsuki lo miró directamente, aún bastante rojo de su rostro.


—No soy un idiota para explotar el salón de clases, mitad mitad.

Bien. Shoto no esperaba esa respuesta, pues Katsuki se caracterizaba por dejarse llevar por su furia y explotar todo lo que estuviera en frente de él. Esa parte racional que le estaba mostrando simplemente no encajaba con aquella descripción.

Después de unos segundos en total silencio, Shoto decidió hablar.

—Yo no tengo tu celular —no supo qué más decir, simplemente seguía extrañado.

Katsuki forcejeó un poco, y Todoroki terminó soltándolo, tratando de calmarse. No se había dado cuenta de lo cerca que estaban hasta que vio cómo Katsuki daba un par de pasos hacia atrás mientras se cubría con el dorso de su mano parte de su rostro, por la altura de sus mejillas.


—Ya lo sé maldita sea — atinó a decir Bakugo.


Todoroki vio cómo se giraba para regresar a su asiento y medio ordenar lo que había deshecho al intentar buscar su celular.


¿Shoto había visto bien?


El tono rojizo que quedaba en el rostro de Bakugo no parecía del que hace acto de presencia cuando se está molesto. Además, la actitud de éste parecía haber cambiado desde que se habían acercado un poco más en ese instante de pérdida de control de Todoroki.


Se acercó a paso lento, sin saber realmente el motivo. Al llegar al lugar de Katsuki vio cómo éste metía su celular a su mochila. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿lo había culpado por algo que sabía de antemano que no era cierto? ¿Por qué?.

—¿Bakugo, qué...significa todo esto? —atinó a decir mientras veía cómo Bakugo se tensaba un poco y se levantaba rápidamente de su asiento para quedar a su misma altura, sin embargo, no lo estaba mirando directamente.

Aquella actitud sorprendió a Shoto nuevamente.

Parecía como si Katsuki quisiera decirle algo más pero... no se atreviera.

¿Era eso posible?


Shoto dio un paso hacia atrás como para dejar de estar tan cerca. Posiblemente eso fuera lo que molestaba a Bakugo, pues había escuchado quejarse de que Kirishima, Kaminari o Sero siempre se acercaban demasiado a él sin importarles su espacio personal.


No es como si le debiera eso después de semejante numerito que le acababa de hacer, pero estaba tan intrigado con el comportamiento de Bakugo, que realmente no le dio muchas vueltas a ese asunto.

Katsuki no le respondió de inmediato, si no que pasaron unos segundos para que esto pudiera suceder.


—Tú, idiota dos caras — aquello apenas pudo ser escuchado por Shoto, pues fue dicho en un leve susurro, otra cosa que hacía que la confusión de Todoroki fuera en aumento. Además de que optó por volverse a acercar para escucharlo mejor, cosa que hizo que Katsuki reaccionara de inmediato colocando una de sus manos en su hombro para empujarlo un poco hacia atrás — no te acerques, maldita sea — sin embargo, Katsuki no lo soltó.

Un pensamiento bastante curioso comenzó a invadir a Todoroki.

Uno que realmente no encajaba con la persona que tenía enfrente.

¿Estaba pensando que Katsuki se veía tierno con esa actitud y ese sonrojo que no desaparecía?


¿Podía siquiera ir aquello, junto en una misma oración?

De cierta se sentía aturdido. Aquello lo había tomado por sorpresa dado que lo que estaba observando en ese momento parecía ser demasiado para él.

Todo se estaba tornando bastante... extraño.


—Actúas raro Bakugo, si ya sabías que no tenía tu celular, ¿por qué fuiste a gritarme que era mi culpa? — Shoto habló tratando de sonar calmado aunque le fue difícil. Ya no por que se sintiera molesto, aquello había pasado a segundo plano, más bien por su incapacidad de comprender lo que realmente estaba sucediendo ahí.

Bakugo apretó los labios y frunció más el ceño, nuevamente mirando hacia otro sitio en vez de hacia Todoroki.


—Ese no era el punto. — atinó a decir.

—¿No era el punto de qué? — por algún motivo, Todoroki comenzó a sentirse nervioso. ¿Qué era lo que había ido a hacer entonces?

—Maldita sea, sí había olvidado dónde había dejado mi celular, pero... lo encontré al revisar mi lugar. Aunque esa fue desde un...principio la excusa.

Shoto ladeó un poco la cabeza, como tratando de procesar lo que había escuchado e intentando dejar de tener aquellos pensamientos raros ante la actitud nada normal de Bakugo.


El agarre en su hombro por parte de Katsuki se intensificó.

—Me estás lastimando Bakugo — Todoroki optó por dirigir una de sus manos hacia donde estaba siendo agarrado por Katsuki, para intentar que éste lo quitara, sin embargo, al contacto notó un leve estremecimiento del contrario. Casi de inmediato regresó a ver a Katsuki quien de una había quitado su mano, aunque ahora sí que lo miraba directamente.

Si le había sorprendido a Todoroki ver a Bakugo un poco sonrojado, esto simplemente era más de lo que podría haber imaginado jamás. Aquél tono rosado ahora se expandía por casi sobre todo su rostro.


Bien, otra vez otra pausa, dejando en casi nulo el ruido que había en el ambiente.

La luz del atardecer que se colaba por la puerta era cada vez menor. Sin embargo, la urgencia de terminar lo que tenía que hacer casi se había ido. Necesitaba saber qué estaba sucediendo con Katsuki y por qué no podía dejar de observarlo y pensar en cosas que nunca antes creyó formar en su mente.


—¡Quería decirte algo importante! ¿si? ¡y más te vale que no te burles de mi, maldito mitad mitad o te mataré! — dijo de a una Bakugo tomándolo por sorpresa.

—Habla — se limitó a contestar Todoroki, más por confusión que por otra cosa.

Vio a Katsuki tragar pesado y soltar un sonoro suspiro, sin quitarle la mirada de encima.


Notó cómo se tensaban sus hombros y cerraba sus puños con fuerza.

Todoroki tuvo que morderse el labio interior para no hablar. Para no actuar.


—No lo repetiré.

—Entiendo.

¿Qué era aquello que le costaba tanto trabajo?


—Tú... imbécil dos caras... — comenzó a decir Katsuki — me gustas.

Y dichas esas palabras, le empujó y comenzó a andar hacia la salida.


Todoroki se había quedado en blanco. ¿Había escuchado bien? ¿Era una broma y al salir vería a un puñado de sus compañeros de clases reír por aquél acto?

No, no parecía que Bakugo fuese a prestarse para algo así. ¿Entonces? ¿Eso era cierto? ¿Le gustaba a Bakugo? Pero si... creía que lo odiaba a muerte. Literal, siempre que podía se la pasaba recordándoselo.


Sin pensarlo mucho, se apuró para detener a Bakugo, tomándolo del hombro haciendo buen uso del momento en que éste se giraba un poco como para insultarlo, para adelantarse e interponerse entre él y la salida del aula, cerrando la puerta.


—Maldita sea Bakugo... — muy, muy pocas veces maldecía, pero esto lo había superado.

¿Cómo lograba ese chico hacer que pasara por tantas emociones en un corto periodo de tiempo? Siempre se había empeñado por hacer caso omiso a todo aquello, pues le parecía una pérdida de tiempo y algo sin mucha utilidad, pero es que con Katsuki, su autocontrol se había ido al carajo.


Ahora, por todo lo ocurrido, dejó que su impulso hablara por él.


Un impulso que para muchos sería bastante sutil, bastante flojo, pero para él era algo de mucha magnitud.


Abrazó a Katsuki.


Aunque al principio parecía que estaba luchando por mantener a un pescado a raya después de sacarlo del agua, por lo mucho que forcejeó al final, más o menos terminó por calmarse.


No lo soltó, no aunque sentía que Bakugo seguía algo tenso. Por la cercanía casi podría jurar que sentía su corazón latiendo a toda prisa. ¿O era el suyo propio?


—¿Qué rayos....? — Shoto se separó un poco más de Katsuki pues no quería incomodarlo tanto.


El sonrojo seguía presente.


Shoto intentaba aún procesar el hecho de que Bakugo acababa de confesársele.

Lo había abrazado porque... bueno, no lo sabía en realidad pero nunca se había planteado el hecho de sentir algo como gustar o querer hacia alguien más que no fuese alguien de su familia (exceptuando por obvias razones a su padre).

¿Se supone que debía contestar algo?


¿Qué era lo correcto?


—¿Sabes que eres realmente tierno, Bakugo?

Bueno, no era lo que realmente esperaba que saliera de sus labios, pero es que ya no sabía siquiera si era capaz de concentrarse en un solo pensamiento que no fuese aquél.


Sabía que había sido un riesgo, pues el carácter de Katsuki seguramente resurgiría al escuchar esas palabras.

Pero, para su sorpresa, vio cómo el sonrojo se volvía más intenso en Bakugo, haciéndolo desviar su mirada hacia el suelo.


—Yo no soy tierno, maldito bastardo — había hecho un tierno mohín con la boca que le sacó a Shoto una leve sonrisa.


—Claro que sí — refutó Shoto aquellas palabras mientras le revolvía un poco aquellos rubios cabellos rebeldes.

No estaba seguro de lo que sentía, no creía estar listo para dar siquiera una respuesta a aquella confesión, pero lo que sí podía asegurar, es que de ahora en adelante, su relación con Bakugo Katsuki cambiaría drásticamente.

"Adiós intento de terminar mis deberes."




Gracias por leer :D


Aún sigo trabajando en el otro proyecto que comenté al respecto de este fanfic.

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