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  • Maykede

¿Ya no te gusto? [TodoBaku]

Notas de Autor:

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No sé como comenzar.

Nunca he sentido algo parecido, por lo que expresarlo se me complica como no tienes idea.

Así que lo diré tal cual.

Me gustas.

¿Por qué?

Ni yo lo sé. Solamente sé que mi pecho se contrae cada vez que mi mirada cae sobre ti.

A veces es agradable.

A veces es doloroso.

No sales de mi mente. No dejas de aparecer en mis sueños. Te soy sincero, me asusté cuando me di cuenta de que existía esa probabilidad de que me gustaras.

Sé que esto debe ser bastante extraño para ti.

No tienes que decir ni hacer nada.

Simplemente, Bakugo...quería que lo supieras.

Me gustas mucho.

Atte. Todoroki Shoto.



—Mierda —esas palabras se habían grabado con fuego en su mente.

Aquella perfecta hoja doblada a la mitad, con también una perfecta caligrafía, ahora yacía arrugada a un lado de su cama.


Katsuki se encontraba vistiéndose para dirigirse a la primera clase del día mientras refunfuñaba hastiado de darle vueltas al asunto.


"Me gustas".


¿Y luego?


Sabía que no tenía que responder ni nada. Ni aunque se lo hubiera pedido ese bastardo dos caras lo hubiera hecho.


No era su problema.


Que se comiera los sesos ese idiota. Que se distrajera con sentimientos inútiles ese jodido de dos quirks. Él estaba enfocado en ser el número uno.


Ese bastardo.


Seguramente era una artimaña para distraerlo y poder ganarle. Para poder confundirlo y así hacerse con el primer puesto en todo.


—Es demasiado recto para algo así... —odiaba admitirlo, pero no veía al hijo de Endeavor jugando tan sucio, además de arriesgarse tanto al ser descubierto porque...qué escándalo sería que todo mundo se enterara que el chico prodigio, hijo del segundo mejor héroe, el codiciado por todas las chicas, era gay.


No es que fuera malo. De hecho no era nada malo.


Pero sabía que no todos tenían esos pensamientos.


—Ya olvídalo —mientras caminaba hacia la entrada de la preparatoria soltó un bufido de exhasperación.


—¡Eh, Bakugo, espéranos! —Sero llegó corriendo a un lado mientras también escuchaba la voz de Kaminari gritando su apellido.


Los ignoró por completo siguiendo su trayecto.


Haciendo a un lado todo ese tema de la carta, Katsuki se encontraba emocionado.


Ese día comenzarían una serie de pruebas para mejorar sus habilidades.

Tenía muchas ideas. Había entrenado bastante fuera de clases. Se sentía completamente listo para darle cara a ese nuevo reto.


—¡Hey! ¡Chicos, no me dejen! —Bakugo chistó al escuchar al pelos de mierda. Lo que le faltaba. Ahora todos los idiotas estaban revoloteando alrededor de él, hablando de cosas sin importancia, riendo y aplaudiendo como focas retrasadas ante chistes malísimos.


¿Por qué carajos nunca parecían preocupados por su carrera como héroes?

Era su puto problema.


×●●×


Después de un rato de haber entrado al aula, justo 5 minutos antes de que Aizawa-sensei llegara, un agitado Todoroki aparecía en la puerta.


—¡Todoroki-kun, ya nos estabas preocupando! —mencionaba Midoriya mientras se acercaba junto a Iida y Uraraka.


—Me quedé dormido, perdón por hacer que se preocuparan —Bakugo escuchaba la conversación ya que no se encontraba lejos de donde se había detenido aquél grupito raro a charlar.


Frunció más el ceño y evitó todo contacto visual con Shoto.


¿Cómo podía lucir tan... tan...?¿Tan qué?


×●●×



—Bakugo —esa voz profunda le hizo detenerse por un instante. Justo salía hacia la cafetería cuando Shoto le llamó.


—¿Qué jodidos quieres, bastardo? —no se giró, esperó un par de segundos para escucharle, pero al no haber respuesta prosiguió su camino con sus manos en los bolsillos.


—¿Leíste...lo que te dejé? —Katsuki se tensó. Hundió la cabeza entre sus hombros aguantando la ira que lo estaba carcomiendo.


Tampoco contestó de inmediato.


Esperaba que le volviera a preguntar pero eso nunca pasó.


Se sorprendió al ver a pasar a su lado al más alto, sin siquiera regresarle a mirar. ¿Qué significaba todo eso?


×●●×



Los días fueron transcurriendo normalmente.

Sus notas eran excelentes. Sus nuevos movimientos eran increíbles.


Todo era perfecto.


O... casi todo lo era.


El muy bastardo de Todoroki se la pasaba dejando una pequeña y cursi carta cada jodido día.


A veces no decía más que unos buenos días.


Otras decían aquellas dos palabras que tanto comenzaba a aborrecer.


Y otras más simplemente tenía escrito su nombre.


Cada uno de ellas iban directamente a la basura.


¿Acaso nunca lo va a dejar de hacer?



×●●×



"Bakugo...que tengas un buen día"


—Tomen un descanso de 10 minutos —Aizawa-sensei después de decirles esto, se alejó para poder dormir un poco más dentro de su bolsa color amarillo.


Mientras, los alumnos de la clase 1-A suspiraron aliviados por esa oportunidad.

Algunos se dejaron caer sobre el pasto, sentados o acostados. Otros más se mantenían de pie conversando sobre lo que había ocurrido en ese entrenamiento.


Por su parte Bakugo se alejó de todos para ir a recargarse en uno de los troncos de los árboles que rodeaban el lugar. No se quedaría bajo el sol, pudiendo refugiarse ahí.

La brisa fresca le daba una sensación de confort.


Estaba agotado, sí, pero no lo demostraría. Debía mantenerse firme y continuar entrenando. Nadie lo superaría.


Cerró los ojos por un momento, despejando su mente. Repasando sus acciones.


—Oye... — sin embargo su momento de tranquilidad se había ido al carajo casi al instante.


—Déjame en paz, largo —Katsuki entre abrió los ojos para corroborar que era el jodido mitad mitad quien se encontraba frente a él. Su mirada estaba desviada y mantenía uno de sus brazos tendidos hacia el frente, sosteniendo una botella de agua.


—Toma... —¿Estaba bromeando? ¿Quién le dijo que quería beber agua? ¿Por qué hacía eso? —la dejaré aquí —Todoroki se agachó para poner aquella botella sobre el césped, justo entre los dos.


De inmediato se dio la vuelta, sin esperar respuesta, cosa que irritó más a Katsuki.


— ¡Eh!, tú, bastardo... —pero antes de que pudiera proseguir, Aizawa-sensei indicó que el descanso había terminado y que debían volver a sus respectivos entrenamientos.



×●●×



"Me gustas"

—¡Al fin es viernes! —Mina estiraba sus brazos mientras se recargaba en el sofá del área común de los dormitorios.


—Sí, al fin —comentaba también Uraraka sentándose al lado de Ashido.


Un gran alboroto se escuchaba en aquél lugar. Katsuki iba llegando, cargando su mochila en su hombro derecho, ignorando todo a su alrededor.


Rápidamente se cambió de ropa al llegar a su habitación, y salió para entrenar.


Le gustaban los viernes.


Podía desvelarse entrenando y haciendo los deberes sin ningún problema, así al siguiente día se levantaba a la hora que quería, evitando cualquier contacto con sus compañeros quienes se iban a sus respectivas casas a visitar a sus padres.


Él había optado por solamente ir los domingos en la tarde aunque su madre se quejara siempre por ello.


—Bien —al llegar al pequeño patio detrás del edificio, comenzó a calentar.

Estiraba sus brazos, movía la cabeza, la cintura, sus piernas y tobillos. Todo lo hacía con una total calma, concentrado completamente.


Pronto cuando se sintió listo comenzó a practicar algunos movimientos con explosiones leves. No es que tuviera consideración con sus compañeros, si no que el motivo de aquel entrenamiento era su control de sus detonaciones y medir lo que podía hacer con ellas.


En uno de esos movimientos, su vista paseó por el edificio, donde pudo observar cómo algunas habitaciones ya tenían las luces apagadas. Debía ser algo tarde.


Katsuki se desplazó donde tenía una pequeña botella de agua y su celular —lejos de donde pudieran ser alcanzados y destruidos —para fijarse en la hora.


12:09 a.m.


—No es tan tarde —susurró mientras retomaba sus ejercicios.

Seguramente las luces apagadas significaban que todos esos idiotas estaban en la sala común viendo alguna película o algo. Como todos los jodidos viernes.


Terminó de entrenar media hora después.


Necesitaba una buena ducha para ir a realizar uno de sus deberes más sencillos.

Al entrar al edificio confirmó lo que había pensado. Sus compañeros estaban viendo una película de terror. Lo supo por los gritos tanto de sus compañeros como de los actores de ese filme.


Idiotas


×●●×



Justo terminaba aquella tarea. Eran quién sabe qué horas, pero no importaba.


Bakugo se estiró aún sentado en la silla frente a su escritorio. Se había duchado ya por lo que tan pronto como ordenó sus cuadernos y quitó parte de sus ropas. Al fin era momento de dormir.


Sin embargo, no le fue posible.


Cerraba sus ojos pero no conseguía mas que desesperación al no poder entrar a aquel tranquilizante mundo de los sueños.


Una vuelta, destaparse, taparse, otra vuelta más, abrazar su almohada, ponerse boca abajo mientras cubría su cabeza con su almohada, soltar gruñidos y volverse a girar.


¿Por qué no podía dormir?


Se sentía cansado, tanto física como mentalmente.


Se sentía más irritado cada segundo que pasaba.


¿Cuánto tiempo llevaba de esa manera?


Trató de no pensar en eso. No era necesario, sólo empeoraría su humor.


"Katsuki, buenos días"


—¡No, maldita sea, no! —gritó sin importar nada. No, ya era demasiado no poder dormir, como para que su mente comenzara a torturarlo recordando aquellas notas, aquellas miradas y acciones que el puto bicolor de mierda realizaba.


Bakugo se levantó de golpe para encender la luz de su habitación y volverse a sentar frente a su escritorio.


Si no podía dormir, terminaría sus deberes.


Mantendría su mente ocupada en las cosas que realmente tenían importancia.



×●●×



"Que tu noche sea maravillosa, Bakugo"


—Te ves cansado —¿Cuándo terminaría ese martirio? Llevaba así 5 malditos meses.


5 meses tirando recados inútiles.


5 meses aguantando que Todoroki se le acercara ofreciéndole algo de beber o comer.


5 meses soportando que el bastardo mitad mitad, a pesar de tratar de hablar con él, nunca, en ninguna puta ocasión le viera a la cara. Ni siquiera en los entrenamientos.


5 meses de maldito insomnio.


—¿Qué no tienes otra cosa qué hacer aparte de joderme? —nadie había llegado aún al aula mas que ellos dos.


Katsuki estaba sentado en su lugar, con los pies apoyados sobre el pupitre, mientras Todoroki estaba a su lado, de pie mirando un punto más allá a la altura de su rostro.


—He escuchado que comer un dulce puede ayudarte a despertar un poco, ya sabes, por el azúcar, aunque quizá...no sea algo que te agrade mucho —Katsuki trató de ignorar a Todoroki cerrando los ojos y cruzando sus brazos sobre su pecho. Quería aprovechar esos minutos antes de la clase para descansar un poco. —Así que te dejo esto. —Un sonido parecido a una envoltura ser manipulada apareció además de pasos alejarse de él, sin embargo eso no hizo que Katsuki abriera los ojos.


Sentía los párpados pesados. Incluso le dolía un poco la cabeza. Quería tranquilidad.

Pero desgraciadamente no pasó mucho tiempo para que el alboroto de los idiotas de sus compañeros rompiera la paz del lugar.


Abrió los ojos molesto.


Necesito ponerle un alto a esto.


Un pequeño dulce estaba sobre su pupitre al lado de sus piernas, las cuales tuvo que bajar por la llegada de Present Mic al salón.


No era un dulce cualquiera.


Era su dulce favorito desde niño.


Uno bastante picante y delicioso.


Ese bastardo.



×●●×



—Viniste —Katsuki caminó hacia Shoto.


En el entrenamiento de esa mañana, había logrado acercarse a él mientras hacían equipo para decirle que lo esperaba a cierta hora detrás del edificio de los dormitorios.


—¿Necesitas algo? —el tono serio de Shoto hizo que se molestara. ¿Por qué era así el bastardo?


—Escúchame inútil —Bakugo se acercó lo suficiente para acorralar a Todoroki entre la pared y él, apoyando uno de sus brazos a la altura de la cabeza de Shoto creando una ligera explosión la cual dejó una marca en el muro. —¿A qué crees que estás jugando?


Y nuevamente Todoroki no le miraba directamente.


—No sé a lo que te refieres —otra explosión un poco más fuerte se hizo presente haciendo que Shoto se estremeciera ligeramente pero sin llegar a realmente moverse demasiado.


—Esas jodidas notas, el dulce, el agua, tus patéticos intentos por hablarme. A eso me refiero —Katsuki notó cómo Shoto apretaba un poco los labios.


—¿Te desagrada? —para Bakugo el tono de voz de Shoto era el mismo, aunque su expresión cambió ligeramente. ¿Qué era eso?


—¡Es una puta molestia tener que lidiar con mensajes cursis cada jodido día!, ¡Es totalmente irritante que te dirijas a mi a cada rato y sin siquiera verme a los ojos! ¡Para ya! Lo que sea que tengas que decirme dilo de frente, dilo directamente maldita sea y termina con esta mierda. ¡Me tiene harto! ¡Vamos, no seas un puto cobarde! ¡No seas patético!


El silencio se hizo presente y Katsuki comenzó a desesperarse aún más.


Se sentía a punto de explotar.


Una media sonrisa apareció en el rostro de Todoroki, mientras le miraba por primera vez a los ojos.


Bakugo sintió que dejó de respirar por un momento además de bajar su brazo lentamente dejando libre a Shoto. ¿Lo estaba desafiando el maldito?, ¿Por eso sonreía de esa manera tan...?¿Tan qué?


—No es nada —y sin más Shoto se marchó dejándolo solo.


Bakaugo también sonrió cuando la figura de Todoroki desapareció en la esquina.


Espero haya entendido el bastardo, si no, le explotaré la cara.


Sin embargo no pudo sostener la sonrisa por mucho tiempo. Quizá por el cansancio.



×●●×



Perdón por volverte a molestar de esta manera.

Sin embargo, no soy capaz de plantarme frente a ti. No después de lo de ayer.

No sabes cuánto nerviosismo yacía en mi interior, para ni siquiera poder darte los buenos días o mirarte a los ojos. No, no lo sabes y lo entiendo perfectamente.

Sé que quizá nada de esto te importó ni te importe. Más bien, estoy seguro de que no hay ningún significado en mis palabras para ti.

Soy un idiota.

Así tal cual como me lo repites cada vez que puedes.

Soy un idiota, soy tan patético por sentirme de esta manera a pesar de estar consciente de que esto no es correspondido.

Me gustas Bakugo.

Soy un cobarde también por solamente ser capaz de decírtelo por este medio.

Pero...sigue siendo la única manera en la que puedo atreverme a expresar lo que en mi corazón comienza a nacer.

Me gustas.

Y por eso mismo...comenzaré a deshacerme de todo esto. Este sentimiento, simplemente lo destruiré.

Nuevamente, discúlpame por las molestias.

Atte: Todoroki Shoto



—Ese bastardo —totalmente molesto, Katsuki explotó la carta que tenía en las manos. Al parecer Todoroki no había entendido que no quería más jodidas hojas llenas de palabrería inútil.


Sin embargo ese pensamiento desapareció de él cuando en los siguientes días aquellas notas ya no aparecieron haciéndole sentir de cierta manera aliviado.


Pero a pesar de quitarse todo ese peso de encima, aún no era capaz de conciliar el sueño más que por tres horas cada noche, a lo mucho.


Además de que en casi todos sus sueños, algunas de las frases que estaban escritas en esas notas aparecían, molestándolo aún más.


Seguramente lo olvidaría pronto.


Las cosas que no importan siempre terminan siendo olvidadas. Sí, sólo era cuestión de tiempo.


×●●×



—¡Todoroki-kun! —la irritante voz de Izuku llegó a sus oídos, muy por encima de la película que estaba vendo con Kirishima y Sero en la sala común.


Bakugo ignoró todo esto y se dispuso a ponerle más atención a ese filme de acción.


—¿Sucede algo, Midoriya, Iida? —Sin embargo su mirada no pudo evitar desviarse hacia donde estaban los tres idiotas.


—Tendremos una sesión de estudio con Uraraka-san y Tsuyu-san en una horas, y nos preguntábamos si quisieras asistir —comentaba Iida con sus ya tan comunes movimientos robóticos.


Shoto, como todos se encontraba con ropas casuales pues era domingo por la mañana.

Un domingo antes de una intensa jornada de exámenes por lo que la mayoría había decidido quedarse a estudiar y entrenar.


—Sí, cuenten conmigo.


—¡Eh! ¡mira, mira, qué efectos! —la voz de Kirishima casi le rompe los tímpanos a Katsuki por lo que éste le comenzó a gritar por ello, dejando a un lado aquella conversación e incluso la película.


—¡Cállate maldito pelos de mierda! ¡Te explotaré esa jodida cara tan fuerte que ni tu puto quirk te va a salvar!


—¡Chicos, chicos, cálmense! —comentaba un preocupado Sero quien no sabía qué hacer para salvar el trasero de Kirishima sin morir en el intento.


Entre todo el alboroto, Katsuki vio cómo Iida y el nerd los miraban preocupados, e incluso ya se acercaban a tratar de calmar la situación.


Y antes de darle una buena explosión en la cara a Eijirou, también pudo notar cómo Todoroki retomaba su camino, sin siquiera prestarles atención.



×●●×


Siete putas semanas.

Siete desde que ese bastardo mitad mitad había dejado esta última carta.


—¡Quítate imbécil! —estaba mucho más irritado de lo normal por un enorme malestar que sentía en todo su cuerpo a parte de los estragos que le dejaban su falta de sueño.


Bakugo entró al aula apartando bruscamente a un extrañado y asustado Izuku quien segundos antes hablaba muy animado sobre una de las hazañas de All Might con Uraraka e Iida.


Su rendimiento no había bajado mucho, pero estaba consciente de que debía hacer algo para no seguir en decadencia.


Lo que se le había ocurrido era ir con Recovery Girl, que le diera algo para dormir y listo. Pero odiaba la simple idea de medicarse por algo tan estúpido.


Había intentado de casi todo.


Pero cuando parecía que al fin lo había logrado, los malditos sueños le atacaban sin parar.


¿Era remordimiento por haberle hablado así al bastardo mitad mitad?


No, claro que no. Él se lo había buscado.


Además, éste parecía tan normal como siempre que dudaba que le hubiera afectado todo eso.


Ese idiota lo dijo...se desharía de sus tontos sentimientos, ya no debería importarle lo que le dije ese día. Si es al menos un poco inteligente, ya no sentirá nada por mi.


—Bakugo, deja de sacar chispas de tus manos, estamos en el aula —el llamado de atención de Aizawa-sensei lo devolvió al mundo real.


¿Por qué al pensar en todo aquello le había causado comenzar a perder el control de su quirk?


Era inaceptable.


Cálmate, maldición


×●●×



Bakugo se dirigía hacia su recámara cuando unos gritos llamaron su atención.


—¡Vamos, es tu turno! —algunos chicos y chicas parecían estar reunidos en lo que parecía la habitación de Kirishima. Lo que le faltaba, un tremendo alboroto que le impediría concentrarse en sus actividades.


—Pues... —una voz algo más baja, llegó a sus oídos —me gusta Yosetsu...de la clase B —y ¡bum!, estallido de gritos, preguntas y demás se dejaron caer.


Katsuki maldijo mientras se cambiaba de ropa. Mejor saldría a correr. Si seguía escuchando tanta estupidez comenzaría a vomitar.


Se colocó unos pants grises y una camiseta negra, además de unos tenis del mismo color. Enseguida tomó su celular y auriculares para meterlos en uno de sus bolsillo.

De paso llenaría una botella de agua fresca para hidratarse en el trayecto.


—Chicos, yo no... —justo cuando tomaba el pomo de su puerta, una voz familiar se presentó haciendo que sin que realmente quisiera, Bakugo se quedara inmóvil.


—¡Anda, debe haber alguien! —varios le animaban para que hablara.


No lo digas...


—No me gusta nadie. —El alboroto creció. Entre "no te creemos", "no nos mientas", "todos tenemos a alguien que nos gusta". Katsuki chistó la lengua y salió al pasillo, cerrando con llave su habitación. - No, hablo enserio. No tengo ningún interés en nadie. Si me disculpan...


Así está mucho mejor, bastardo.


Pero al dar apenas dos pasos, la puerta de esa habitación se abrió y sus ojos carmesí chocaron con unos heterocromáticos.


Ambos se quedaron inmóviles.


Pero no tardó mucho para que Shoto desviara la mirada y pasara de largo sin mencionar palabra alguna.


Katsuki frunció el ceño ante esa acción, pero más por el hecho de que seguramente se vio como un idiota al no poder reaccionar, ni siquiera para insultarlo.



×●●×



—¿Ah? —En su mano yacía algo que creía haber tirado hace mucho. —Pensé que me había deshecho de esta mierda. —El dulce picante que hace muchas semanas antes Shoto le había dejado en su pupitre había salido debajo de su cama.


Lo apretó en su mano mientras se encaminaba al bote de basura que había en su recámara.


No había tenido ya más contacto con Todoroki.


Y cuando les llegaba a tocar juntos en algún entrenamiento, sólo cruzaban un par de palabras, y mantenían la mayor distancia entre ellos.


Pero extrañamente ahora todo esto también le irritaba a Bakugo.


Deja de sentirte así, maldita sea.


Dejó caer el dulce al bote para después salir a clases.


—¡Buenos días, Bakugo-san! —en el trayecto se topó con Momo quien le saludó cordialmente, a lo que contestó chistando la lengua enojado mientras apresuraba el paso. — ¡Espera, espera!


—¡¿Qué carajos quieres?! —se detuvo casi a la salida de los dormitorios, girándose enojado hacia una cohibida Yaoyorozu.


—Me preguntaba...si sabías por qué Todoroki-san se comporta tan extraño desde hace tiempo —¿Extraño?, pero si el idiota se comporta igual que siempre, además...


—¡¿Por qué coño sabría yo eso?! ¡¿Ah?! —Sin embargo lo escrito en aquella última carta se repetía una y otra vez en su memoria. Joder, ¿por qué recordaba eso ahora?


—Supongo que...por que antes ustedes solían hablar un poco. Y desde que dejaron de hacerlo, Todoroki-san está muy distraído, está diferente. Inclu...incluso tú, Bakugosan, estás más...irritable. —Notaba el nerviosismo de la chica, pero también su preocupación. ¿Pero de que carajos estaba hablando?


—¡Yo no estoy más irritable! Y si tanto te preocupa el idiota dos caras, ve y pregúntaselo a él. Déjame a mi en paz. —Y sin más Bakugo se dio la vuelta y prosiguió su camino ahora con su humor mucho peor que antes.


—Ambos se comportan extraño.



×●●×



El otoño entraba, el ambiente estaba mucho más frío y el viento soplaba con fuerza.

Los suéteres y bufandas ahora eran prendas necesarias para la mayoría.


Bakugo llegaba a la UA más temprano de lo usual.


Estaba acostumbrado ya a dormir poco, a llegar temprano al salón y dormitar en su asiento. Era ahora su rutina.


Sin embargo en esa ocasión se quedó de pie, estático frente a su sitio.


Una perfecta hoja doblada a la mitad descansaba sobre su pupitre.


Apretó los labios sin darse cuenta y sintió su pecho oprimirse.


No otra vez.


Con furia agarró ese trozo de papel y lo abrió, leyendo su contenido y frunciendo más el ceño.


Se giró rápidamente y colocó la nota sobre otro puesto. El de Shoto.


Se acomodó en su sitio esperando descansar, pero ya era imposible.


¿Qué significaba todo eso?


¿Por qué estaba esa nota en su lugar?


¿Se habrían equivocado? ¿Por qué?, si el sitio de ese bastardo no esta realmente cerca del suyo.


Después de unos minutos, Todoroki ingresó al aula pasando directamente a su lugar.


No quería ver cuando éste leyera esa carta.


No quería ver su expresión.


No quería, pero lo hizo.


Una sonrisa apareció en su rostro y eso provocó que Bakugo sintiera ganas de explotarle completo. Extraño, sí, pero era lo que sentía.


"Muchas gracias por escucharme. Estoy muy feliz de haber compartido mis sentimientos contigo. Espero con todo mi corazón, poder volver a hablar algún día de estos.

Eres una persona maravillosa.

Te quiero, Todoroki-kun"


×●●×



A partir de ese día, notaba más hablador a Todoroki.


Cosa que le valía tres y media hectáreas de mierda.


Pero era bastante extraño como ese cambio de actitud se reflejaba en todos los ámbitos.


Parecía reír más ante algunos comentarios de sus compañeros y amigos.


Incluso en los entrenamientos ahora tenía mucho mejor rendimiento, hasta volvió a mirarle y hablarle normalmente cuando les tocaba algún enfrentamiento cuerpo a cuerpo.


Todo al fin había vuelto a la jodida normalidad en ese aspecto.


Pero Katsuki no podía sentirse peor.


Estaba en su límite.


Varios ya le habían cuestionado ante las grandes ojeras que traía desde hace meses, e incluso el por qué de su decisión de irse a comer a otro lado totalmente solo y no en la cafetería como solía hacerlo.


Había estado dándole vueltas al asunto y había llegado a algunas conclusiones, aunque ninguna de ellas sonaba coherente.


Necesitaba despejar su mente o comenzaría a aceptar alguna de esas conclusiones. Y no era una opción


×●●×



—¡Y decía que no! —Kaminari susurraba hacia sus demás compañeros, los cuales estaban arremolinados en la puerta del salón.


Katsuki estaba en su lugar con los ojos cerrados, pero no podía evitar no oír los molestos cuchicheos de esos imbéciles.


—¡Ya ves Momo, no tenías que preocuparte por él, está perfectamente! —comentaba Uraraka soltando al final una risa tonta.


—¡Lo sé, es bastante tranquilizador!


—¡Es muy linda! —Kirishima también se encontraba ahí al parecer —¡Qué suerte!


—¡Sonríen! ¡Se sonríen! —Katsuki frunció el ceño.


Eran bastante molestos.


—¡CÁLLENSE DE UNA JODIDA VEZ, MALDITA SEA! —ese día Bakugo no había podido llegar muy temprano por lo que su momento de descansar se había reducido a apenas dos minutos.


Estaba más que enfadado.


—¡Pero Bakubro! Esto es algo que no se ve todos los días, vamos, no seas gruñón.


—¡¿GRUÑÓN?! ¡¿ME DIJISTE GRUÑÓN MALDITO PELOS DE MIERDA?! —Sse había levantado de su asiento, dispuesto a explotar a quien se cruzara en su camino —bueno, después de darle su merecido a Kirishima—.


—¡Ahí viene, corran! —todos salieron despavoridos hacia sus asientos, ignorando a Bakugo quien se quedó de pie furioso por este acto.


Por la puerta apareció el medio albino, aún medio sonriendo.


—¡Nos vemos luego, Todoroki-kun! —detrás de él, pasaba una chica, alguien que Katsuki en la vida había visto y le importaba una mierda.


—¡Sí, hasta luego! —Shoto se despidió amablemente de ella para proseguir su camino hacia su lugar, pasando de largo de Katsuki.


¿Qué coño había sido eso?


¿Por qué ahora su furia estaba canalizada hacia ese bastardo de dos caras?


No tienes por qué molestarte por algo tan estúpido. No hay razón alguna. Ya lo pensaste, y aunque todo apunta a eso...debe haber otro motivo.



×●●×


No había podido más.


Simplemente ahora que lo sabía le era mucho más imposible de concentrarse en todo lo demás.


Todo era desesperante. Todo era una puta mierda para Katsuki.


Y para el colmo, justo en ese momento, estaba en una situación bastante incómoda, donde la necesidad de conocer la verdad le estaba carcomiendo internamente.


Se encontraba en el centro de la ciudad. Había salido a comprar un par de cosas para la cena ya que su madre lo había obligado a ir.


En su mano izquierda sostenía una bolsa y la otra la tenía metida en el bolsillo de su pantalón.


Hacía un poco de frío, por eso quería apresurarse a llegar a su casa, pero nunca contó con que se encontraría al bastardo mitad mitad en ese rumbo.


Aunque luego cayó en cuenta que no estaban lejos del hospital, por lo que supuso —al recordar aquella conversación que tuvo Shoto con Izuku—que venía de visitar a su madre.


Chistó la lengua. ¿Por qué nuevamente no reaccionaba?


—Bakugo... —esa voz, esa voz tan profunda llamándole le hizo estremecer y fruncir más el ceño. —Se te acaba de caer eso —Katsuki notó cómo Shoto se acercaba a él y se agachaba por un momento recogiendo algo. —Parece que tu bolsa se rompió, toma.

Todoroki se levantó, tendiéndole un botecito de especias.


Katsuki de inmediato regresó a ver a su bolsa, la cual no iba muy cargada pero igual no había soportado el peso y se había roto.


—Maldita sea —alzó la bolsa con cuidado, colocándola de cierta forma en uno de sus brazos para evitar que se siguiera cayendo lo demás. Con su mano libre, tomó lo que el mayor estaba sosteniendo poniéndolo junto a lo demás, maldiciendo internamente por sentir algo totalmente extraño recorrer su cuerpo al tener contacto con la cálida mano de Shoto.


—Bien, hasta luego —pero antes de que Todoroki pudiera siquiera dar un paso, Katsuki le tomó por el cuello de su camisa con fuerza, mirándolo fijamente a los ojos.


—¡Deja de jugar! ¿Acaso no has tenido suficiente diversión ya? —necesitaba parar esto. Pensaba que al haberse detenido aquellas cartas y esos gestos de amabilidad de Todoroki al fin podría descansar, pero todo había empeorado.


Era un puto martirio.


—No te entiendo. Es mejor que me sueltes, Bakugo —Era tremendamente molesto sentirse así.


Sentirse vacío.


Como si le faltara algo.


O alguien.


¡Pero es que él no necesitaba de nadie para sentirse bien! O eso pensaba.


Por que ahora parecía que el hecho de que Shoto se hubiera distanciado después de tanto, le estaba afectando hasta el punto de querer volver a encontrar una maldita carta con esas dos palabras que le repugnaban tanto, pero que hacían que su pecho se llenara de una calidez enorme.


—¡¿Es que acaso ya no te gusto?! —y sin más esa pregunta, la cual llevaba atorada en su garganta por tantas y tantas semanas, salió.


La distancia entre ambos se acortó hasta el punto de sentir cosquillas en su frente dado el roce del cabello de Todorki con ésta.


Sus respiraciones chocaban y sus ojos se mantenían firmes viendo los del otro.


No había podido hacer nada.


Cuando menos lo supo había caído en ese maldito mundo.


No podía dormir por que el hecho de pensar que realmente Todoroki ya no sentía nada por él, le causaba temor.


Por que no quería que le dijera esas mismas palabras a esa chica, a esa maldita quien le había dejado tan asquerosa carta y que ahora le hablaba con frecuencia.


¿Y si por eso Shoto estaba mucho más feliz?


¿Y si encontró alguien más y ésta persona si le había correspondido?


¿Tan rápido podía pasar de gustarle una persona a gustarle otra?


No lo sabía.

Lo que si sabía es que lo había logrado.


El bastardo había logrado introducirse tanto en su mente como en su corazón de una manera bastante extraña y jodidamente molesta.


Con apenas pequeños detalles, pero que habían dejado una gran marca en él.


No sabía si éste le gustaba, o algo. Pero lo que si sabía es que quería con toda su alma escuchar de viva voz de Shoto ese "me gustas".


Pero eso nunca más pasaría.


Por ser tan jodidamente imbécil, orgulloso, idiota, tonto, cruel, y todos los adjetivos que existieran para describir su comportamiento con Todoroki, ahora no podría nunca escucharlo.


Su mano aflojó el agarre, cayendo sin fuerza a su lado.


Todoroki pasó por su costado a paso calmado.


Lo debió suponer.


Lo sabía.


Pero aún así una ligera esperanza se había mantenido aferrada a su corazón.


Esperanza que había muerto al escuchar esas palabras.


"No, ya no me gustas. No siento absolutamente nada por ti"


Y ahí, en ese instante, la bolsa de la compra no era lo único roto que Katsuki traía consigo.



 

Existe una versión con un final distinto, sin embargo al ser un alternativo no lo pondré para descargar. Pueden verlo en este enlace, donde también encontrarán fragmentos de lo que pudo haber sido si lo hubiese convertido en un long-fic.

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